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Cada 29 de agosto celebramos en nuestro país el Día del Árbol, fecha impulsada en 1900 por el Dr. Estanislao Zeballos, desde el Consejo Nacional de Educación, y antecedida por la visión de Domingo Faustino Sarmiento, quien ya nos advertía que era indispensable escribir en la gran tela de la Pampa diciéndonos: ¡Árboles! ¡Planten árboles!

Esta fecha nos invita a recordar que cuidar la naturaleza es también proteger nuestra identidad. Sobre estos valores —naturaleza, identidad e historia— la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico, Cultural y Natural montense ha desarrollado, durante el año 2026, el proyecto patrimonial y ambiental “Raíces con Historia”, enfocado en la revalorización del Palo Borracho del Dr. Ramón Natalio Márquez: un testigo mudo de nuestra vida citadina que late en el corazón de la plaza Alsina. Y a través del árbol, conocer, poner en valor y difundir la vida y obra de quien lo plantara.

Este proyecto consistió en:

  • La colocación de la placa declaratoria como Bien de Valor Patrimonial de este histórico y notable ejemplar de palo borracho plantado por las propias manos del Dr. Márquez, en las cercanías del árbol, placa que fuera descubierta, en el acto central, por el señor intendente José Castro y por la secretaria de la Comisión Arq. Mercedes Plaul.
  • La instalación de luminarias direccionadas que realzan la belleza de este ícono en horarios nocturnos, recordándonos su belleza y su legado.
  • La organización del acto central realizado a los pies del árbol en la plaza Alsina de la localidad de San Miguel del Monte.
  • El acto central tuvo como privilegiada escenografía al palo borracho y una muestra fotográfica sobre el Dr. Márquez y la evolución de los lugares por los que él transitaba, como su vivienda, la plaza Alsina, con el árbol en diferentes estadios, y el hospital Zenón Videla Dorna.
  • Abrazo simbólico al palo borracho.
  • Entrega de semillas, plantines y plantas a los presentes.

Durante al acto, la arquitecta Pía Obarrio, vocal de la Comisión realizó una semblanza de la vida y obra del Dr. Márquez, persona lúcida de nuestra historia local, que dejó por su dedicación y servicio, una herencia moral, un modelo a seguir.

Para sumar los recuerdos de nuestra comunidad, el locutor Martín Magrassi leyó las elocuentes y vívidas palabras enviadas por el vecino Carlos Mártinez, quien conociera al Dr. Márquez y no solo lo conociera, sino que también, como médico, asistió su parto, como a muchos de los presentes quienes fueron manifestando sus experiencias personales.

Para conocer más sobre como reconocer y cuidar esta y otras especies Ana Gherardi se dirigió a los presentes, respaldada por su formación y experiencia en jardinería, diseño de parques y docencia en la temática. Con dos de sus alumnas del Instituto Agropecuario de Monte repartieron entre los presentes, semillas de aguaribay y tipa.

Como cierre de este emotivo encuentro, participamos de un acto de amor colectivo, rodeando este maravilloso Palo Borracho, brindándole un abrazo simbólico.

Agradecemos la presencia de autoridades locales y de nuestro hospital como así también del numeroso público que acompañó y apoyó, una vez más, las propuestas emanadas de nuestra Comisión.

Especial agradecimiento expresamos al Sr. Carlos Martínez y a Ana Gherardi por su colaboración generosa y desinteresada. También a las direcciones de Cultura, Turismo, Medio ambiente y Obras Públicas que alentaron y posibilitaron las obras realizadas.

La última mención especial es para los siguientes viveros locales quienes colaboraron con la donación de semillas, plantines y plantas que los presentes se llevaron de regalo. Ellos son:

  • Vivero “El Ombú” de Marita Haselbag.
  • Vivero “Monte” de Marta Torres.
  • Vivero “Sal si puedes” de María Luz Doval.
  • Vivero “El galponcito”.
  • Vivero “Jardín del alma”.
  • Vivero municipal.

 

     El Dr. Ramón Márquez era amigo de mi familia, de hecho, era padrino de mi papá, “Pepe”.

     Recuerdo…

     En una oportunidad hubo una elección en el Hospital Zenón Videla Dorna, y mi abuela, ya mayor, fue a votar por él.

     Tenía una hija, que cruzaba a nado nuestra laguna que, en esa época, era una rareza.

     También tenía un hijo, militar.

     Ya mayor, le pedía a mi papá que condujera su auto hasta Buenos Aires, donde tenía un departamento frente a la plaza Vicente López.

     Fue un médico y persona muy respetada en nuestra comunidad.

Y para finalizar, el relato del Sr. Carlos Martínez:

29 de agosto de 2026

Estimados: 

Imposibilitado de concurrir al acto en conmemoración del doctor Ramón N. Márquez, ya que me estoy reponiendo de un problemita de salud. Hubiese querido estar presente.

En virtud del recordado doctor Márquez, fue él quien me trajo al mundo en un parto, muy difícil. La partera realmente recurrió los servicios del doctor Márquez, médico que atendía muchos nacimientos en Monte. Después de este buen accionar, salí a la vida gracias al doctor Márquez.

Nosotros vivíamos en Hipólito Irigoyen 414. Papá tenía sastrería y artículos para hombres. Estaba la farmacia Pausini, papá con el negocio, la casa de Ochotorena, ¡emblemática casa! La casa de Márquez estaba lindando con el Banco Provincia, sobre calle Alem; una casa muy grande muy linda con salida a las dos calles.

Según tengo entendido, Márquez llegó a Monte en 1917 en reemplazo del doctor de la Torre que se tenía que ir a capital, se quedó al frente de su consultorio. Estuvo un tiempo en Monte y después se retiró a Buenos Aires nuevamente. Después de un tiempo vino y se radicó en Monte, y se hizo amigo de las principales familias de Monte como la familia Basualdo, Arata, que era familiares y toda la gente del pueblo de Monte.  Hay que imaginar en el año 17 o 20, lo que sería este pueblo de Monte, calles de tierra con huellones.

Yo estaba siempre sentado en el mostrador del negocio de mi padre de la sastrería y venía al doctor Márquez, sin razón, porque todas las mañanas tomaba mate en la casa de Manzino. Todos los días el doctor se levantaba a las 6:30 de la mañana. Todos los santos días 6:30 de la mañana el zaguán estaba abierto. Se levantaba de noche a requerimiento de algún paciente como todos los médicos antiguos.

El doctor fue director de escuelas de la provincia de Buenos Aires cuando estaba de gobernador Manuel Fresco que era muy amigo de Daniel Videla Dorna. Y en ese periodo se hizo, se construyó la benemérita Escuela N°1 de la avenida San Martín. Fue intendente, tuvo cargos importantes.

Una vuelta contaba que se fue a Gorchs a hacer un parto y le dice al escribano Oscar Medina que estaba acá ocasionalmente en Monte, muy amigo de él: “Oscar, si yo no vengo hasta tal hora, despacharme los fórceps, los fierro, por tren, porque se me complicó el parto.”

Un parto en el medio del campo es nada. Los médicos peleaban la enfermedad con los medios que tenían en los años 1920, 1930. No estaba la penicilina, la insulina, o sea que había que pelear las infecciones con las herramientas que se tenían.

Cabe destacar que cuando vino el momento trágico de Monte, el 24 de diciembre de 1926, que se produjo un tiroteo porque parece que el radicalismo no entregaba la municipalidad, entonces, liderados por Daniel Videla Dorna hicieron un movimiento de bala, porque le sacudieron balas de todo contra la Municipalidad. En la municipalidad hasta la comisaría y la municipalidad y hubo muertos. Eso es lo lamentable muertos de Monte. Después vino de la provincia un tren con gendarmes, con cirujano, con todo. Muchos estuvieron presos y otros debieron irse.  Luego, una amnistía.

En el 29 cuando viene el doctor como bienvenida a su lugar, a su terreno y a su lugar, a su hábitat, planta el palo borracho, emblema de la plaza Adolfo Alsina.

Complacido que es esa sacado del anonimato, la figura de médico tan brillante, tan honesto y tan positivo para la sociedad de Monte. Todo mi respeto hacia el doctor que me trajo al mundo. Ramón N. Márquez.

¡¡¡Muchas gracias!!!

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