Contexto
Antes de la llegada del Ferrocarril del Sud, en 1892, los vecinos de Abbott ya desarrollaban vida social, en casas de familias, los domingos y con orquestas o solistas improvisados. Por esa época y a principios del siglo XX se organizaban algunos grandes bailes. Mas entrado el siglo, la vida social comenzó a hacerse más fluída. En 1920 se funda el Abbott Lawn Tennis Club; en 1924, el Abbott football Club; en 1929 se inaugura la cancha de pelota a paleta; en 1933, el Club Infantil Boca Juniors; luego se fusionaron para fundar, en 1937, el Abbott Sporman Club, en una de cuyas salas, a fines de la década del 40, funcionaba un cine.
Pueblos y parajes, almacenes y canchas
Siempre que visitamos pueblos y parajes de la provincia de Buenos Aires, al lado o detrás de los almacenes de ramos generales o de las pulperías nos encontramos con frontones. Se trata de canchas de pelota a paleta. Es un deporte que introducen los vascos en nuestro país allá por el año 1810. Y ¿por qué se encontraban al lado de los almacenes y las pulperías? Justamente porque los paisanos iban a tomar algo a estos lugares y después hacían apuestas jugando este deporte. En esas apuestas llegaban a perder hasta sus harapos, su ropa.
La localidad montense de Abbott no es la excepción. En la esquina de Ernesto Craig y Belgrano, y en frente de la Capilla Santa Margarita de Cortona, se encuentra el viejo Almacén “El Cañón”, construido en 1927, como aún se puede observar en el cartel ubicado sobre la puerta de acceso que se encuentra en la ochava.
Justo detrás de este almacén, y perteneciente a los mismos dueños, descendientes de quien construyera este lugar, Don Pedro Ricota se levanta la Cancha de pelota a paleta, que fuera inaugurada en 1929. Con gruesas y altas paredes de ladrillo común asentadas en barro, reforzadas con contrafuertes exteriores y revocadas interiormente, desde el frontón hasta los laterales, con una pared de zurda que llega hasta el rebote, y una pared corta a la derecha hasta el 3. Su piso de gastadas baldosas hacen más ágil el encuentro. Cuenta con protección superior de alambre romboidal y estructura de hierro para que no se escapen las pelotas Así, esta cancha que se planta orgullosa, no está tan lejos de cumplir sus primeros 100 años y aún es muy apta para la actividad.
Un cuidado parque rodea la cancha embelleciendo el predio con muchas plantas y flores. Cuenta también con juegos para chicos, una mesa de ping pong y hasta una tribuna. En determinados eventos, ambos, jardín y tribuna se ven colmados de amantes de la pelota a paleta que disfrutan no solo de este deporte sino también de las delicias de la cantina como tortas y empanadas, asado, vacío, cordero, chorizos y….flan casero con dulce de leche. Desde el 12 de agosto de 2012, Estela y Paflick son quienes están a cargo de la cancha y quienes con mucho amor y amabilidad, hacen de esta cancha un lugar acogedor.
Pelotaris
Los fines de semana se dan cita allí pelotaris de la zona de influencia tales como Abbott, San Miguel del Monte, Cañuelas, Navarro, entre otros. Encuentros que arrancan temprano y se prolongan desafío tras desafío. Para diciembre ya se está organizando un partido especial con la concurrencia de Paulo Sosa (Abbott), Carlos Donato (Entre Ríos), Nicolás Gelves (Abbott) y “Pita” (Navarro).
Entre los pelotaris reconocidos que han visitado esta famosa cancha se cuentan, en 2019, los hermanos Villegas, campeones nacionales y por las décadas de 1960, 1970 y 1980, Oscar Messina, más conocido como el “Manco de Teodelina”, nacido en la ciudad homónima de la provincia de Santa Fe, el Maradona o el Messi de este deporte. Su apodo surge como parte de un accidente sufrido por Oscar, a los 9 o 10 años, cuando trabajando como boyero en una chacra, lo volteó un caballo; le enyesaron su mano con unas tablitas de membrillo y quedó defectuoso. Habiendo empezado a practicar a los 8 o 9 años, llegó a ser uno de los más hábiles y destacados pelotaris. Aún con el inconveniente mencionado, era ambidiestro. En esta cancha jugó descalzo y con una tablita, en lugar de una paleta. Incluso ha llegado a jugar con una botella. En una oportunidad, aquí, en Abbott, jugó solo, de revés y contra dos contrincantes, Cacho González y Héctor, “el Paisano” Castro. Su último partido en esta cancha fue en la década de 1980, solo, contra Omar Fucilio y Juan Inocencio Erramuspe. Sergio Supan y Eduardo Ross también son grandes pelotaris que jugaron en Abbott.
Solo a modo ilustrativo, no se puede mencionar el “tambor” y las “carambolas”, jugadas clásicas de la pelota a paleta, sobre todo en la modalidad “frontón”.
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